De esta manera podemos demostrar que la lengua puede sobrepasar de un territorio a otro, es decir, no hay límites para un idioma, pero siempre existen la diversidad o las diferencias lingüísticas. En otras palabras, existe una diferencia en cuanto al uso oral; el español hablado en América difiere en el acento fónico del que se habla en Europa.
En este panorama se demuestra que la lengua sufre una variación de acuerdo a la ubicación geográfica, otro punto que sería interesante resaltar que sucedió en tantos territorios y tantas lenguas distintas. Existen varios territorios donde se utiliza lengua de la misma procedencia, es decir, parentesco como el caso del griego y el latín; la palabra griega barbaros significa tartamudo y es pariente del latín balbus.
En caso del guaraní y el español, no existe parentesco entre ellos, tienen una procedencia diferente. El guaraní es una lengua original de América y el español procede de la familia lingüística indoeuropea; todo esto demuestra el postulado hecho por Saussure en su “Curso de Lingüística General”, en donde el mismo dice que la separación geográfica siempre es el factor más general de la diversidad lingüística, cada territorio tiene su propia lengua que puede ser de origen o procedente.

